Fin de año en Laponia

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Si te gusta la Navidad y todo lo que gira a su alrededor, no te puedes perder viajar a Laponia. Allí encontrarás decenas de miles de reno, varios centenares de colinas nevadas en invierno, un paisaje maravilloso e inhóspito y, lo más importante, el lugar de nacimiento y de residencia de Santa Claus, el personaje mágico por excelencia. Viajar a Laponia es una experiencia, pero pasar el Fin de año en Laponia es un sueño cumplido para la mayoría. Y no hablamos sólo de los niños.

Pero, antes de nada, vamos a concretar qué es y dónde está Laponia. Se ubica al norte de Europa y está bañada por el Océano Ártico, el mar de Noruega y el mar de Barents. Esta región ocupa una parte de Noruega, Finlandia, Rusia y Suecia. Sus habitantes son los samis, a los que no les gusta que les llamen lapones. Son unos 80.000 aproximadamente y tienen creencias chamanistas. Tienen varias lenguas propias, pero la más hablada la comparten unas 30.000 personas. Como anécdota, os podemos contar que el pueblo sami tiene más de 400 palabras para referirse al reno.

Hacer turismo en Laponia, te reportará varias experiencias que no podrás disfrutar en ningún otro lugar del mundo de manera conjunto. Sobre todo, podrás visitar la ciudad y el hogar de Papá Noel. Pero, además, disfrutarás del espectáculo de admirar las auroras boreales, contemplar construcciones hechas a base de hielo y nieve y realizar excursiones con Huskis o Renos. Increible, ¿Verdad?

Visitar Laponia se acerca mucho a tener una experiencia vital incomparable. Es una región inmensa, donde prima la naturaleza salvaje en todas sus manifestaciones, las leyendas llenan todos los rincones, las tradiciones marcan una forma de vida ancestral y el ser humano se siente muy pequeño en mitad de toda esa inmensidad. Si a todo esto le añades el ingrediente mágico, ya tiene un destino singular, indescriptible y único en mundo. Si encima, haces coincidir tu visita con el Fin de Año en Laponia, la experiencia ya no tendrá paragón.

De todas formas, viajar a Laponia tiene su atractivo en cualquier estación del año, porque la naturaleza se expresa llena de mitos y contrastes durante todo el año. La primavera, por ejemplo, hacer resurgir a la naturaleza, los animales y las personas de tu periodo de hibernación prolongado. El verano lleva hasta allí los rayos de sol de manera ininterrumpida durante varias semanas. El otoño significa la transformación espectacular del paisaje, que se prepara para un largo y frio invierno, inundado por la eterna noche polar. Cualquier época es un espectáculo en esta zona del mundo y todas tienen la magia como denominador común.

En cualquier fecha, puedes disfrutar de este rincón mágico en un viaje romántico o familiar. Desde luego, es el lugar ideal para viajar con niños porque es el lugar ideal para dejar volar la imaginación y la fantasía. Sobre todo, si viajas optas por el Fin de año en Laponia, porque la magia de Papá Noel lo inunda todo, los paisajes nevados convierten en realidad cualquier fantasía y hasta los adultos vuelven a ser niños para disfrutar de la suya propia. Nadie se resiste ante la casa de Santa Claus, ante su contundente presencia en el salón de su casa, rodeado de su chimenea y de su hogar, ante la presencia de manadas de renos a cada paso, ante la ilusión hecha realidad.

Todo ello aderezado con espectaculares excursiones al Círculo Polar Ártico, impresionantes espectáculos de la Aurora Boreal, una naturaleza exótica y salvaje, y experiencias inolvidables para toda la familia. Pero, centrémonos en lo realmente importante y distintivo de este destino, que es Santa Claus o Papá Noel.

En realidad, su verdadera casa está ubicada en la Laponia Finlandesa, en un lugar mágico y oculto que nadie conoce y que se llama Villa de Papá Noel. Bueno, sólo saben llegar hasta allí sus renos, sus elfos, además de él mismo y su esposa, la señora Claus. Pero, sabiendo que muchos niños y adultos sueñan con viajar hasta su país y poder compartir con rato con él, Papá Noel tiene en Rovaniemi una segunda residencia, dentro de un parque temático donde se condensan todos los servicios y la información sobre su persona. Allí se suele desplazar para conocer en persona a los niños que, procedentes de todos los países del mundo, viajan hasta allí para verlo en persona. Sin embargo, es en su hogar mágico y secreto donde él y su equipo trabajan a destajo para tomar nota de los deseos de niños y mayores, de sus comportamientos durante todo el año y donde deciden, cuando se acerca la fecha, los preciosos regalos que harán llegar hasta sus casas en Navidad.

De hecho, la Navidad en Laponia y el Fin de año en Laponia son en sí mismos una experiencia inolvidable para toda la familia. Tanto por la presencia de Papa Noel como por los paisajes nevados, y porque la magia inunda cada rincón de este lugar inhóspito del planeta. Allí, en la Laponia Finlandesa, Santa Claus recibe el nombre de Joulupukki y es un personaje muy querido. Por otro lado, es un espectáculo extraordinario la noche polar, que tiene lugar entre diciembre y enero. Los tonos grises y azules inundan todo, en ausencia de la luz solar. el frio y la naturaleza son los protagonistas y el paisaje se convierte en una estampa pacífica y llena de embrujo.

Laponia es también una tierra de contrastes que nunca cesa en su evolución. Hay quien asegura que allí no hay 4 estaciones, sino 8. Y el termómetro puede variar más de 50 grados entre el frío invierno y el acogedor verano. Si viajas a Laponia, no puedes perderte experiencias únicas como dormir en un hotel de hielo que se derrite en primavera, buscar oro en el río o pasear a bordo de un buque rompehielos. También puedes participar en la pesca del salmón o practicar piragüismo.

La capital de Laponia, Rovaniemi se sitúa cerca de la imaginaria linea que nos separa del Círculo Polar Ártico. Se la considera el centro mundial de la Navidad, bañada por las luces de la aurora boreal. En el parque temático Santa Park hay una oficina de correos donde los duendes franquean las cartas a Papá Noel con un sello especial.

Geográficamente, dista unos 60 minutos de Helsinki, la capital de Finlandia. Por su ubicación hay un día al año en verano que no se pone el sol y otro día en invierno que no llega a salir. La temperatura media es de o grados: en invierno hay mínimas de -45 grados y en verano máximas de 30 grados. La nieve lo cubre todo durante casi 200 días al año y, atención, porque el sol de medianoche puede ser observado desde principios de junio hasta principios de julio. La ciudad fue arrasada en la Segunda Guerra Mundial y reconstruida por el famoso arquitecto local Alvar Aalto.

En resumen, Laponia es todo un espectáculo durante cualquier época del año. Pero, puestos a viajar hasta allí, recomendamos pasar el Fin de año en Laponia para disfrutar del espectáculo de la Navidad como en ningún otro sitio del mundo.

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